Opinión

Contraesquina

Vicepresidencia, ¿para qué?

Por: Omar González García

Hay un lugar común de la historia universal que advierte sobre el hecho de ignorar las enseñanzas de ésta. ¿Consecuencia? Los pueblos repiten sus errores. 

En el apartado que ocupará la reincorporación de esa figura en la propuesta de reforma constitucional que el PRI ha balbuceado ante los medios nacionales hace unos días, es de esperarse que la experiencia sobre la vicepresidencia produzca, al menos, una razón válida para ello. Si en efecto la del PRI “es una propuesta propia y hecha 100% en casa, es hechura del partido” y parida “por cuadros especializados”, lo menos que puede esperarse  de esos cuadros es solvencia histórica y un ejercicio de derecho comparado para saber de lo que quiere debatirse, si el caso fuere, con este proyecto.

La idea de la vicepresidencia en el derecho y la política  mexicana no es nueva. Pasados los avatares post consumación de la independencia y resuelto el expediente de si el nuevo país debía ser república o imperio a través del Acta Constitutiva de la Federación, se sentaron las bases de la Constitución de 1824, la misma que en dos años más será bicentenaria.

La idea se trasladaba de la Constitución americana que probablemente hacia 1823 pudo ser conocida en traducciones al castellano e incluso en versiones directas del inglés por, entre otros, Miguel Ramos Arizpe, uno de los impulsores del federalismo que, oriundo de Coahuila, pudo noticiarse lo mismo de la constitución americana que de comentarios sobre la misma.

La constitución de 1824 estatuyó la figura presidencial en su artículo 74. El cargo era unipersonal, se le denominaba “presidente de los Estados Unidos Mexicanos” y en caso de falta del mismo “por imposibilidad física o moral” se haría cargo de la posición un vicepresidente. El sistema de elección de tales cargos, indirecto por añadidura, era la tormenta perfecta. 

Lo refiere así Max González Reyes (Estudios políticos 2009), teniendo como telón de fondo los artículos 79 a 94 del texto constitucional de 1824: “Bajo este mecanismo fue electo Guadalupe Victoria como primer presidente de la nueva nación. La vicepresidencia fue asignada a Nicolás Bravo, ya que al haber un empate entre éste y Vicente Guerrero, el Congreso eligió al primero”. El sistema, dice Francisco Javier Gaxiola Ochoa, “no podía ser más absurdo”. 

La evolución de la figura del vicepresidente alcanzó el punto culminante en la Constitución de 1857. Electo Ignacio Comonfort presidente de la republica tras el triunfo del plan de Ayutla lanzado en 1854, y tal y como prescribía el artículo 79 del nuevo texto constitucional (1857), Benito Juárez fue electo

Presidente de la Corte y por ende, “vicepresidente” de la república. 

La asonada liderada por Félix Zuloaga hizo dudar a Comonfort del juramento constitucional para el ejercicio de su cargo; Benito Juárez le tomó la palabra a la coyuntura y protestó el cargo de presidente ante las dudas de Comonfort sobre si ser leal o no al texto de 1857. Las dudas y la ambición condujeron a la Guerra de Reforma o de los tres años y Juárez gobernó ininterrumpidamente de 1858 a 1872, año de su muerte. Sólo una vez hubo elecciones tras la caída del imperio de Maximiliano en 1867 y su polémico fusilamiento junto a Miramón y Mejía en el Cerro de las Campanas en Querétaro. Esas elecciones las ganó Juárez acorde al sistema electoral de la época. La angina de pecho en 1872 limitó su gestión a catorce años (1858-1872). 

Muchos años después, en 1913, José María Pino Suárez, compañero de fórmula del presidente Madero y vicepresidente tras la elección de ambos en 1911, cayó asesinado por los esbirros de ese dipsómano sin palabra ni ley que fue Victoriano Huerta. Ahí acabó, en los hechos, la figura de la vicepresidencia. 

La apenas balbuceada reforma planteada por el PRI propone su regreso. Vicepresidencia, ¿para qué? En breve quizá la reforma lo aclare, gaceta parlamentaria mediante. Así podrá saberse que tan especializados están  los cuadros que arrastraron el lápiz para redactar la propuesta. 

* Consultor en derecho constitucional. 

Tw: @Pagina23Anaquel

Correo electrónico: dcconsultoriaaplicada @gmail.com

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