Opinión

Parejas y disparejas

Para que te amen...

Después de algunos años de experiencia trabajando con parejas y en entender que toda problemática gira en torno a la queja traducida en acción-agresión o reclamo de no ser amado como cada uno lo prometió o mostró al principio, cuando la química del amor o del enamoramiento nos envuelve en su manto evitando descubrir los defectos del otros, que de cualquier manera se incluyen. Así las parejas se exigen , se engañan, se confunden y maltratan demandando lo que el uno le debe al otro.

Nadie nos enseña a amar a nuestra pareja, sin embargo, el ejemplo amoroso de nuestros padres será nuestra guía desde la elección hasta la construcción o destrucción según sea el caso.

La pareja, si la vemos desde el punto de vista dinámico y no estático, siempre está en movimiento, pues así lo exige su propio proceso. Así normalmente, del estado de enamoramiento, pasará a una competencia comandada por la envidia de aquello que no tiene uno y el otro si. Después de algún tiempo, esa envidia se vuelve crónica y entonces ocurren los rompimientos bajo muchos disfraces.

En realidad la pareja no entiende que cada uno sabe amar de manera diferente, y ello se debe a muchos factores. El principal, la manera como fue amado de nino (a). Por mucho que en una terapia de pareja se entienda el problema y el terapeuta trabaje en ello se requiere de acciones o tareas que la pareja en personal debe llevar a cabo.

La tarea central consiste en que ames a tu pareja o se lo demuestres tal como él o ella le gustaría ser amado, la persistencia de la acción provocará que tu pareja en automático empiece a amarte como tú necesitas o requieres.

Tiene una lógica matemática, pues así trabaja el cerebro y la mente, buscando el equilibrio que se rige por la «Ley de Talión».

Desde luego que una pareja resentida no querrá dar el primer paso, pues espera que sea el otro quien lo de. Sin embargo, la vida sigue siendo una escuela en donde debemos modificar algunas acciones a que no nos han llevado al éxito en nuestras vidas.

Pues esa es la clave, la fórmula, que si bien no requiere ser aplicada cotidianamente, si con cierta regularidad y consistencia.

Cuando algún paciente me pregunta si yo lo he llevado a cabo, les contesto que no, que por lo menos lo intento.

Cualquier comentario o pregunta puede contactar al 22 914 77 86
Por Facebook : Mario Ortiz Rovirosa

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